INCLUSIÓN FINANCIERA A PEQUEÑOS PRODUCTORES PARA MEJORAR SU INMERSIÓN EN EL SISTEMA FINANCIERO EN EL ENTORNO SOCIAL DEL ESTUDIANTE DE ECONOMIA EN LINEA

AÑO 2025

Estudiantes de Economía en línea lideran iniciativa para bancarizar a sectores vulnerables y erradicar la dependencia de prestamistas informales en las comunidades del país.

En un esfuerzo por transformar la realidad económica de los sectores más olvidados de la producción local, estudiantes de la carrera de Economía en Modalidad en Línea han puesto en marcha un ambicioso proyecto de vinculación con la sociedad. El objetivo central es derribar las barreras que impiden a agricultores, artesanos y emprendedores acceder al sistema financiero formal.

A pesar de ser el motor que garantiza el alimento en las mesas ecuatorianas, el pequeño productor enfrenta una exclusión sistemática. Según datos del Banco Mundial y el Banco Central del Ecuador, casi la mitad de la población adulta carece de una cuenta bancaria, una cifra que se agudiza en las zonas rurales debido a la falta de educación financiera y a los complejos requisitos institucionales.

Esta desconexión obliga a miles de familias a recurrir a prestamistas informales, cuyos intereses excesivos no solo asfixian sus ingresos, sino que ponen en riesgo su patrimonio y estabilidad. “No es falta de trabajo lo que detiene al productor, es la falta de herramientas para gestionar su esfuerzo”, señalan los responsables del proyecto.

A diferencia de los enfoques tradicionales, este proyecto de vinculación aprovecha la ubicación geográfica diversa de los estudiantes de la modalidad en línea. Al residir en las mismas comunidades que los beneficiarios, los futuros economistas actúan como puentes directos de confianza y conocimiento.

El proyecto no solo busca abrir cuentas bancarias; busca justicia social. Al integrar a un productor al sistema financiero, se dinamiza la economía local, se fomenta la creación de empleo y se dota a las familias de un respaldo ante emergencias o malas cosechas.

“Llevar el sistema financiero al entorno social del estudiante es una acción humana y necesaria”, afirma la coordinación del proyecto. “Buscamos que el conocimiento académico de la economía se convierta en bienestar real para el vecino, el agricultor y el emprendedor de barrio”.

Con esta iniciativa, la academia reafirma su compromiso de no solo observar las cifras de desigualdad, sino de trabajar activamente para reducirlas, construyendo un sistema más inclusivo y equitativo para todos.

Demuestra que la educación superior en línea no tiene fronteras y es capaz de generar un impacto tangible en el territorio. La conclusión fundamental es que el entorno social del estudiante es el laboratorio perfecto para implementar soluciones económicas reales. Al integrar a los productores en el sistema financiero formal, los estudiantes de Economía no solo cumplen con un requisito académico, sino que actúan como agentes de cambio que dinamizan las economías locales, promueven la equidad y fortalecen el tejido productivo del país desde sus propias comunidades."

Se concluye que una estrategia de acompañamiento directo y adaptada a la realidad rural es la única vía efectiva para reducir la exclusión. Al formalizar la actividad de estos sectores, se garantiza no solo su resiliencia ante crisis, sino también su capacidad de inversión, lo que a largo plazo se traduce en una economía nacional más sólida, inclusiva y menos desigual."